¿Qué es el cáncer de próstata?
El cáncer de próstata es el crecimiento anormal de células en la glándula prostática, un órgano pequeño del tamaño de una nuez situado debajo de la vejiga del hombre. Esta glándula produce el líquido que se expulsa junto con el semen durante la eyaculación.
Esta enfermedad tiende a atacar a hombres de edad avanzada, especialmente mayores de 65 años. Aunque la causa exacta aún no se conoce, diversos factores aumentan el riesgo, entre ellos la obesidad, los antecedentes familiares de cáncer de próstata, una dieta rica en grasas y baja en frutas y verduras, así como la exposición a ciertos químicos.
Síntomas del cáncer de próstata que hay que tener en cuenta
En una etapa inicial, el cáncer de próstata a menudo no provoca ninguna molestia. Los síntomas suelen aparecer cuando las células cancerosas crecen y presionan la vía urinaria. Las molestias relacionadas con la micción incluyen orinar con frecuencia por la noche, dificultad para iniciar la micción o necesidad de hacer fuerza, flujo urinario débil o intermitente, así como la sensación de que la vejiga no se ha vaciado por completo tras orinar.
Otras molestias que conviene tener en cuenta son el dolor o la sensación de ardor al orinar, la dificultad para retener la orina e incluso la presencia de sangre en la orina o en el semen. Si el cáncer ya se ha diseminado fuera de la próstata, los síntomas avanzados pueden incluir pérdida de peso sin causa aparente, dolor persistente en la espalda, la cintura o la pelvis, así como disfunción eréctil.
Cabe recordar que estos síntomas no siempre significan cáncer de próstata. La hiperplasia benigna de próstata (HBP) o la inflamación de la próstata (prostatitis) provocan molestias similares. Por ello, sigue siendo necesario un examen médico para confirmar la causa exacta.
¿Cuándo deben los hombres someterse a pruebas de detección?
La detección temprana es la clave del éxito en el tratamiento del cáncer de próstata. El cáncer que se descubre cuando aún está limitado a la glándula prostática tiene una probabilidad de tratamiento mucho mayor. Como pauta general, el cribado puede empezar a considerarse a los 50 años para los hombres de bajo riesgo.
Para los hombres con mayor riesgo, por ejemplo por antecedentes familiares, se recomienda el cribado desde los 45 años, e incluso a los 40 en casos de riesgo muy alto. La revisión puede consistir en un examen físico, una prueba de PSA o exámenes adicionales según lo indique el médico. Un resultado elevado de PSA tampoco significa necesariamente cáncer.
No posponga un chequeo médico si experimenta trastornos al orinar o molestias prolongadas. Consulte a un médico para conocer las pruebas de detección temprana adecuadas para su condición.
Estilo de vida para mantener la salud de la próstata
Aunque no existe una forma segura de prevenir el cáncer de próstata, un estilo de vida saludable puede ayudar a reducir el riesgo. Limite el consumo de cafeína y alcohol, evite beber en exceso por la noche y aumente el consumo de frutas y verduras. El ejercicio regular también contribuye a mantener la salud prostática en general.
Reduzca los alimentos demasiado ácidos o picantes, ya que pueden irritar la próstata, y procure orinar con regularidad cada pocas horas. Si aparecen síntomas que apunten al cáncer de próstata, acuda de inmediato a un centro de salud para recibir el tratamiento adecuado desde una etapa temprana.






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